El cajón del escritorio.


En la sala Bataclán
fuego de odio y rabia.
Se apagaron luces de vida y esperanza.
Credos que alimentan negros futuros racistas de ignorancia,
indignas conexiones con la realidad trascendente. 

En la sala Bataclán
llamaradas de angustia y miedo.
Pavorosos gritos rasgan la negra tiniebla sofocante.
Creyentes de espíritu miserable, negadores de lo humano,
buscan aniquilar la libertad de los que ansían vivir
poniéndoles ante el abismo de la muerte. 

En la sala Bataclán
repican campanas rotas;
propagan el clamor de la sangre
que viaja como un sismo colosal y profundo. 

En la sala Bataclán
eliminan infieles para ganar el cielo.
¿No saben que Dios nos hace libres?.
¿No entienden que por igual nos quiere
sin tener acepciones ni nos retiene?.
Inocularon un virus inmaterial
que afecta el cerebro y destruye el alma,
empuja a la violencia en ordenamiento vital,
impulsa a la guerra santa
con una propuesta de goces terrenos
incapaces de armonizar el alma. 

En la sala Bataclán
se hizo evidente la vejez de Europa,
la debilidad del buenismo,
la torpeza del relativismo,
el negro futuro del horizonte demográfico
que promueve la natalidad como medio de invasión.
Un cáncer crece desde dentro imparable. 

En la sala Bataclán
y en la estación de Maelbeek,
y en Magnanville, en Londres, Zliten e Istiklal,
Turquía, Siria, Yemen, Libia, Kazajistan,
y en el corazón de Nueva York.
Esperan implantar el miedo
y construir sólidas barreras invisibles
que apuñalen la libertad y arruinen el futuro. 

¿Quién se librará del odio gratuito,
de la locura suicida de creyentes insensatos
poseedores absolutos de la verdad,
fanáticos seguidores del Islam?.
Analistas baratos de café y peluquería
explican, con pose equívoca, la bondad del Corán
fundamento de la religión de la paz, 

siendo la yihad fuente de bien,
olvidando miles de mártires cristianos
y multitudes refugiadas sin derechos.
Desterrados, abonan el futuro
con la fertilidad de sus descendientes
para invadir la Tierra del mañana.
No han cambiado en mil años
y consumirán el oro líquido y negro
con el que se alimenta el mundo.
Conocen los consejos de los suras,
que ignoran hipertrofiándolos. 

El minotauro, con cabeza de Luna,
prisionero de sus creencias y del poder,
muge exigiendo tributo de sangre fresca.
Una vara de fresno bien usada
pone orden en la casa del recto juez,
que ignora la razón de su uso
pero sabe que ella lo conoce 

y cubierta de burka
acepta la discriminación y el sometimiento. 

Occidente, 

perdidas sus bases morales y tradiciones
cimiento del pasado y sostén del presente;
huérfano de líderes y desorientado,
avanza sin sus principios culturales y sociales.
¿Veré desmembrarse la vieja sociedad?.
¿Romperse los huesos jurídicos que la sostienen
con la votación democrática musulmana
implantando un estado islámico autoritario

y tachando a los compatriotas de infieles?. 
A este paso lo veremos.



Para A. P. M.
Dolly, dijo,
y un rayo de luz
del mediodía brasileño iluminó su cara
alumbrando los rincones más apartados de su perfecta compañía;
y Tara, la perrita, bajó y subió por la rampa del sótano
con su zaceo alegre y gozoso.

Dolly, dijo,
y su mirada verdeazulada
de claridad diáfana se cruzó con la suya,
y en ese instante interminable
desde la niña circular abierta a la luz de la verdad
se asomó al universo de lunas, soles, y galaxias,
y al vacío oscuro lleno de tiempo y semillas de vida.

Dolly, dijo,
y había un cansancio infinito
manando de un pozo cenagoso que atravesaba generaciones agostadas.
Una bandada de grajos surgió de la niebla del recuerdo.
Le abrazó con entrañable afecto y silencio respetuoso
mientras a su mirada volvía el reflejo del mar sereno.

Y ella llenó el sótano de carritos de mano, verdes como los olivos,
y comerciaba con vidrios, lozas y menaje,
y tenía el arte de la comunicación,
del conocimiento de la necesidad y utilidad de los ajuares.
Bailaba pasodobles y boleros
y hacía dulces caseros con la calidez de la simpatía:
amarillas magdalenas, bollos de manteca con canela y pastas de San Antonio,
y embutidos cuyo aroma seducía más que los cantos de sirena.

Él tenía la industria de Marte y trataba con Hefesto;
comerciaba con azadones, tuercas, cuchillos y escopetas,
pero su agresividad se contenía en la palabra.
Conocía la política y sus formas de manipulación,
y vaticinaba la hegemonía de los chinos con claridad meridiana.

Un día me dijo: salgo a la calle y no veo a nadie conocido.
Otro día: me queda poco tiempo. 

Su parte elegida y regalada estaba con él
mientras avanzaba arrastrando los pies cada vez más lentamente.
Se fue, con la paz que no había tenido,
al lugar reservado para los que con firmeza son humildes y misericordiosos.

La delicadeza enérgica y fuerza aterciopelada
muestra agradecida la alegría de vivir,
mira las estrellas, los luceros y las fases de la Luna
explicando el mundo desde la tradición y la trascendencia.
Enlaza realidades próximas y distintas,
ciencia y misterio, costumbres y razones meditadas,
asuntos prácticos y oraciones que conectan con el otro lado
solapando lo material y lo trascendente.

Algún día, cuando desaparezca el tiempo
y recorramos el espacio instantáneamente con el simple deseo de hacerlo,
veremos juntos el nacimiento de mundos en los que las leyes naturales sean otras;
iremos a las fronteras del multiverso iluminadas por la viscosidad del vacío;
observaremos el comportamiento de seres evolucionados que perciben el pensamiento y las emociones sublimadas;
advertiremos el amor del Creador en la belleza de su obra
y en la sublime sensibilidad que hace de la libertad referencia de su naturaleza.
Juntos trabajaremos en la construcción del Reino
que carece de envidia, maledicencia, egoísmo y rebosa de bondad,
y viendo el rostro de Dios gozaremos en plenitud por siempre.





Abandono la sombra de mis pasos
evocando el triste tiempo perdido.
No quiero regresar a lo vivido
ni quiero imaginar que sea olvidado.


A voces digo lo que pronto espero
juzgando lo inútil de haber gritado,
que lo que ha de venir habrá llegado
antes de concebir ilusos sueños.


Vivir es recorrer, ciego, el camino
forjado paso a paso caminando.
Ignoro el final. Voy, solo, avanzando
en la fuga sin ruta hacia el destino.


Desolado por el paso del tiempo
que inútilmente muere infecundo
contradigo el análisis rotundo

que hace del vivir saciar los deseos.

La estrella del Norte se ha apagado.
La voz de la verdad está en silencio.
Del vacío de amor emerge el miedo.

El día de maldad se ha revelado.


Soporta la carencia dolorosa
que forjó la causalidad creativa;
un girón en la senda de la vida,
la violencia incómoda de la herida,
la realidad aciaga y turbadora.

Un trauma que estimula el crecimiento
de lo humano. Tolera restricciones
que alejan el orgullo, privaciones,

la incomodidad en las relaciones
que humillan esquivando el sentimiento.

Torrenciales emociones crean huellas
que destapan la carencia escondida,

inútil tormento de una asimetría
que acabará siendo fuente creativa.

Desde la angustia nacerá una estrella.

 Al morir, recobrará el ser completo
en la ciudad de luz y la hermosura
eterna, donde el tiempo y el alma pura
quedan quietos. No dudo que perdura
en lo hondo el ser que existe en lo secreto.






El mar embalsado en tus ojos glaucos
puertas enigmáticas de la ternura protectora y maternal
expresión de la defensa de la vida. 


Un mundo de amorosa acogida hay en tu seno,
vivero origen de semillas de un reino
donde el lobo convive con el cordero,
carece de espadas y abundan las podaderas. 


Brilla más que las luminarias del crepúsculo,
fulge como el río de lava que fluye en la noche,
más bello y límpio que los paisajes blanquiazules
de las altas montañas de nieve sempiterna,
hermoso como la fragante y delicada azucena,
porque su naturaleza es el amor y la compasión
cuya esencia es el afecto entrañable y gratuito. 


El útero, imagen fractal del universo,

holograma repetido en cada célula,
universo paralelo en expansión creadora, 

morada del misterio colmado de preguntas sin respuestas,
cuévano portador de vida repetido en todo ser animado.

En un instante tan fugaz como el aleteo de tus pestañas,
tan breve como la trayectoria rectilínea en el vuelo de la mariposa,
tan descriptivo como el trazo de la estrella fugaz,

nació la virtud creadora en el brillo de tu mirada 
que no fenece ni ante el abuso impositivo del poder,
dragón desmesurado, perverso, gobernador del mundo oscuro
creado paradójicamente por el ángel de la luz.
 

En esta presencia vive la perla de un anhelo
que se fascinará con la oscuridad de la noche.
Crece en el mundo del todo, sin límites,
mundo neptuniano y subconsciente de los antepasados,
de sus miedos, y posibilidades imposibles, 

que habitan en el mar de los sueños,
donde todo es simultáneo y el tiempo carece de sentido. 
  
La memoria atávica expresa el deseo de permanecer,
cuando las hélices que penetran el tiempo 
fijan los códigos que vinculan el futuro a los recuerdos. 

En la cálida y nutritiva concavidad,
atanor de la vida y la esperanza 

se desarrolla la semilla imprevisible
impulsora de la historia humana y sus incoherencias. 


Fuentes de conocimiento manan de los veneros de la verdad, 
analogías hallan significado en las contradicciones,
y arcanos y quiméricos sueños imposibles se vuelven significativos.
Los recuerdos de la madre que participan de los de la suya y de generaciones pasadas 

viven al unísono creando una melodía personal inarmónica.

La oronda orografía, aterciopelada e interminable como pulida esfera,
se hincha y tersa por la vida que espera,
nutriéndose de luz de atardeceres, cordial son y antojos de azúcar y leche. 


Siente la nueva presencia.
Independiente será alejándose de tus pareceres. 

Marchará hacia el crepúsculo para gritar al borde de la nada
buscando a través de experiencias reveladoras
significado y sentido de las cosas

en los márgenes de la razón,
y en las fronteras indeterminadas de la vida.



Quise gritar en la noche de la angustia y de la ira
anonadado por la incomprensión y el desasosiego.
Oleadas de sangre anegaron mi garganta
taponando abruptamente la salida
de ácidas palabras, preñadas de sentido,
engendradas por la desazón y el recelo.
Malditos sean los manipuladores del lenguaje;
sabedores de que perdido el significado de la palabra
el hombre perderá su libertad;
alcahuetes corruptores de esperanzas,
cooptadores esquizoides soberbios de maldad.
Malditos sean los poderosos que humillan
generando indignos comportamientos.
Malditos los seguidores de Skinner y Paulov,
perversos conductistas analfabetos
depravadores de cándidas conciencias,
sádicos diabólicos de odio desnortado,
creadores de psicópatas de aparente inocencia
desde la edad de la ternura muertos para siempre.
Malditos los mutiladores del placer y el sexo
que inoculan y transmiten su cruel ignorancia
transformando el hogar en espacio de sometimiento
y la vida, para muchos, en ámbitos de perversión.
Malnacidos los que eliminan al nonato en crecimiento
en el lugar más acogedor que la naturaleza ha creado.
Malditos sean los que usan la religión para someter
a sus seguidores fomentando el miedo,
ocultando y sustituyendo la fuente del amor;
prostituidores del mensaje de esperanza,
dinamitadores de los cimientos del reino.
Malditos sean los que esperan dias ventosos y secos
y llegando la noche prenden el devastador fuego
a bosques y pinares; subyugante, fascinador;
asolando la geografía bajo el rojo sanguinolento.

Malditos los predicadores del buenismo,
 

de las ideologías relativizadoras
los que gustan de lo políticamente correcto, 
que no se mojan en cuestiones comprometidas
dejando que el mal avance hasta su florecimiento.
Malditos los políticos que venden su dignidad
por puñados de votos agostados y estériles.
Malhaya los empresarios y los trabajadores
inmorales, injustos, abusadores de su estado,

provistos de filtros materialistas, ciegos
para el bien común y el futuro trascendente.

Malditos sean los constructores de armas,
vendedores de muerte indiscriminada,
serán muertos por esas armas en su propia casa.
Malditos los ideólogos que justifican
las más viles y aberrantes atrocidades
que la mente imaginadora haya concebido
valorando la ideología sobre el ser humano.
¡Maldita sea!. ¡Maldita sea!.




*******

Grabado de Rogelio Aparicio Covaleda
Elogio de la sombra

Tan real como el brillante fuego de los febriles días del estío
es la luz que habita en la sombra.
La calima difumina el horizonte
esperando la serena frescura del crepúsculo rosado.
Avanza pesadamente el atardecer silencioso.

¿Qué hay en la oscuridad indolente de la noche?.
La negrura sugiere la gran evidencia
que la luz rotunda con su eficiencia nos oculta.
Hay en la noche un universo de acerados hilos luminosos
que hablan de otros mundos tan vivos como éste,
un silencio sentido en la apacible y oscura soledad
que los narradores de mitos saben quimérico
donde se libran las grandes batallas de la eterna alegoría.
La noche, el otro lado, el envés,
en el que la vida transcurre palpando sueños y formas
con un tempus atenuado que sucede al ocaso.

En la penumbra templada y oscura se diluyen los límites

surgiendo masas informes que ocultan su naturaleza;
guardando los colores del mundo,
que es el mundo mismo;
escondiendo su matizada realidad esencia y envoltura de la expresión visible.

Conoces los arrabales, las orillas de la ciudad que habita en mí;
la atmósfera cambiante de mi orografía interior;
la pesada niebla, fría, pegadiza, impenetrable,
del valle de los atávicos recuerdos,
y cómo se desprende el vaho con el Sol de esperanza
y las brisas nacidas en los veneros de la verdad.

Espérame en la tarde cuando el descanso nos reclama,
diremos del misterio y de la sombra,
de la imposible relación entre las cosas
y de los símbolos que habitan en ellas haciéndolas eternas.
Hablaremos quedo sin alterar el rumor de la brisa en la retama,
mostraremos nuestra oscuridad perfilada por la luz de la Luna,
perfecta claridad para conocer el brillo y verdad de tu mirada.

Somos espejo que realza las sombras de la afectividad,
transforma lo que niega la ternura, el reflejo
de nuestra propia verdad reflejada en el espejo.

Huye con la luz y de ella
y muestra su verdad sobre la solidez de la tierra
desplazándose en sordo juego ignorado,
como un embrujo,
como el sonido inadvertido del corazón que sostiene la vida.

Inquebrantablemente encadenada a mí,
inseparable compañera mía,
parte de mi yo, inexcusable, de irremediable fidelidad,
desaparece cuando lo hace la luz y, entonces, muestra su soberanía.
Sagaz en su disimulado poder,
al acecho del momento certero para mostrarse de súbito,
traza altanera el dominio de sus profundidades.

Un día me desharé de ella cuando esté difuminada en su debilidad.
Descubriré su juego.
Esperaré Luna Llena
y, en la playa de fina arena húmeda, la cortaré con tijeras de plata.
Dejará de vivir a mi costa y desaparecerá exangüe falta del fluido vital.
Desconozco que será de mí en su ausencia. 

 Presiento que me habré aniquilado.

*******



Contingencia de los seres


El horizonte, nítida línea entre azules,
muestra la certeza del día que en silencio avanza
indiferente a las constelaciones y las puertas del destino.
El Sol resplandece sobre pueblos que sestean en la orilla del mar 
donde las olas mueren desplomadas sobre sí mismas
bajo el esfuerzo inútil contra la gravedad omnipresente.

La vida bulle dentro y fuera de ese océano impasible.
Nada importa al mundo ni mi vida, ni la tuya,
pues nada somos
y el mundo real, tangible,
no el que inventamos con la razón equívoca y desnortada,
es ajeno a todo.
Sé que me ignora como instrumento superfluo
destinado al vertedero donde el fuego lo purificará.


¿Percibes cómo influyen los colores en el ánimo?.


Afectado por el azul que fascina y la luz abrasadora,
por el rumor indefinido que burla los sentidos y el cerebro controlador,
me siento nada en este universo que se autofagocita.


¿Cuál es el propósito de las cicpeas montañas

formadas por innumerables microcaparazones de seres marinos?.
En ellas se lee la historia fugaz de los eones,
la memoria cristalizada de la vida.
Mármoles de sólida blancura precedieron las estatuas
que halló el artista ocultas en su futuro contorno.


Todo es contingente y caduco,
hasta la obra más bella y la más triste,
como gota de lluvia 

creadora de círculos evanescentes 
en el lago calmo mientras se ahoga.

Al fin desaparecerán las cosas,

todas las cosas,
evaporadas por la expansión de estrellas rojas,
la explosión de supernovas diluyéndose en el espacio ilimitado
o engullidas por esos insaciables y oscuros agujeros puertas de otros mundos.

¡Qué absurda la belleza si no se ve!.
¡Qué absurda la vida si carece de sentido!.

Y, sin embargo, así se muestra
en la aleatoria evolución de las especies
transformándose, para permanecer,
en la amoralidad perfecta de la Naturaleza.

Si pudiera gritar...,

gritaría con una voz que resonara en los confines del orbe
llamando a maitines en la aurora de un nuevo día;
cantaría un canto de alabanza con la nota,
la única nota que vibra ubicua en el cosmos,
la palabra que ordenó la creación y aún recorre su reino violeta;
"fiat",
un silbido de la serpiente uróbora,
un dragón electromagnético que contiene el misterio en el que nos encontramos

absortos de luz y fuego entrelazados en el espaciotiempo.

Lo diré:


no soy nada más que un suspiro congelado en el instante de nacer,
un puñado de células armonizadas por la emoción en noches de perplejidad y asombro,
un fugaz sentimiento capaz de vibrar en resonancia con el universo,
la información acumulada en el alfabeto retorcido de la vida,
un recuerdo caminando hacia el olvido.


Estoy hecho del polvo de la aurora cenital, sonrosado vacío,

sonoridad silenciosa y apagada,
nada al fin,
nada.


No me preguntes.
Sé que no soy sino por la dignidad del que siendo Señor de los ejércitos,
de las miríadas de ángeles que titilan en la bóveda celeste,
de las fluctuaciones cuánticas y de las almas enamoradas,
se abajó hasta ser de mi estatura y me elevó al cielo revelando su señorío.
Sé de mí en cuanto soy en Él, abandonado a su providencia y misericordia,
pues siendo nada

hallaré el sentido último
en la soledad de la profunda umbría de la noche.

*******
ruiseñor
Al tembloroso rumor
del verde blanquecino
lo rompe el vibrante trino
de un alegre ruiseñor.
Deambula por la alameda
volando de rama en rama;

su canto que al amor llama
reverbera en la rivera.
La brisa las copas mece
mientras las hojas oscilan
por el soplo que acaricia
la levedad que estremece.
Arrullando los sentidos
sensual susurro tan suave
acompaña mi alma al ave
pero, en mí, el canto es gemido.
Soledad, entristecida
absorbes espacio y tiempo
llevando al conocimiento
del alma, sola y perdida.
De repente me apercibo
del estado en que me encuentro,
aturdido abatimiento,
triste, solo y decaído.
Siento el universo unido
a todo hálito de vida
sin la carga real que anida
en la falta de sentido.
Si Tú habitas en mi centro,
si en soledad te apercibo,
si tu eterno amor conmigo
me da del espíritu aliento
en lo más yo que hay en mí,
donde mi saber no alcanza,
donde habita la esperanza
de la promesa que te oí;
¿por qué este desasosiego
me mantiene tan en vilo
si sé que si en Ti confío
marcharé contigo al cielo?

*******
SEPULCRO

La frialdad cenicienta, quieta, silenciosa,
risas y llantos ha olvidado,
azules días de limpias emociones deslizándose en la tristeza del recuerdo
hacia los atardeceres anaranjados en los que se hunde la enorme luminaria,
inútil ya para el no tiempo, el no espacio, adimensional, asintótico, apriorístico,
absurdo para la mente práctica y racional ante el final biológico,
su degradación acelerada hacia la máxima entropía
y la difusión estática del caos informe.
Nicho oscuro,
matraz del pasado y el deseo,
pelícano gris libador de tiempo,
catalizador heterogéneo del acíbar de la muerte
y del cuerpo astral degradándose hacia el verdadero ser
que pervive independiente más allá de la memoria. 
El sentido de la vida se descubre con la muerte en la soledad de tu aposento.
¡Qué importa el lugar donde te halles!,
en lo alto de la roja pared de nichos
contemplando el amanecer de rosada luz en la vega de regadío,
o en el mausoleo engastado de soberbias esculturas
de ángeles, duendes, quimeras, apariciones,
espantosas gárgolas indiferentes al bien y al mal.
Ocultar la descomposición del escombro cumplido su tiempo
encubre la gravedad del viaje iniciado
y no siempre se acepta como solución preferida.
Cadaverina y putrescina, gritan inaudible e insoportablemente
en la descarboxilación de las proteínas.
Llamaradas de maderas aromáticas
elevando los restos humeantes hacia el cielo
o ser devorados por los buitres que cruzan las alturas celestes,
son alternativas símbolos de esperanza.
La tierra abierta en canal esperando el regreso de sus hijos
marca el origen del olvido.
Es opción para un rápido tránsito al todo.

*******
Creatividad

Mirar.
Mirar con los ojos limpios de prejuicios,
dispuestos para la sorpresa,
atisbando los reflejos indefinidos y cambiantes
que envuelven las cosas haciéndolas suyas.
Mirar con la magia de la emoción creadora.
Un punto de locura enfoca la mirada que ve otro mundo en este.
“Dejadme, dejadme abarcar, ver unos instantes este mundo divino que ahora es mío”
Árboles azules reflejan su porte desvaído en las aguas inquietas;
dolientes voces brotan de la espesura cuando la alondra inicia el vuelo;
“que mi voz suba a los montes y baje a la tierra y truene”, 

una mirada  anhelante recorre los límites hiperbólicos de la noche; 
solemnes campanadas ensombrecen la llegada de la tarde,
cuando “la inmóvil luz del cielo sosiega el crecimiento de las yerbas”.
y los sones recuerdan el estremecimiento de la soledad insomne.
“Ah si pudiera elegir mi paisaje elegiría, robaría esta calle, esta calle recién atardecida”
“Yo no quiero más luz que tu sombra dorada donde brotan anillos de una hierba sombría.”
“Debajo de la luz, soy una sombra que escapa por un hueco.”
“Dime, dime el secreto de tu corazón virgen, dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra”
“Quién pudiera tocarte cualquier noche en que riele la luna en tu saliva”,
“tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría, un oído que nace, una angustia indirecta”,
“¿Qué somos, en resumen, si no una parca herida melancólica, un tajo en un papel una desdicha tenue que el contacto enmascara?.”
“Este hombre no es de ayer ni es de mañana, 

sino de nunca”
Es la creatividad, nacimiento impensable de algo nuevo,
sorprendente inventiva que se aloja en los límites genéticos del yo,
la palabra reflejada en una dimensión inmaterial,
reconstruyendo y deconstruyendo, en delirio permanente, 

un mundo personal que se aleja firme y pausadamente 
hacia el olvido. 
(En esta composición hay versos
entrecomillados de diferentes poetas
varios en Ultraversal)

*******


de internet

El Tiempo

Vivo asombrado, mientras el tiempo fluye informe, permanente y continuo.
Algo absolutamente desconocido me arrastra, inerme, hacia la desaparición.


¿Qué es lo invisible que ubicuo penetra los poros de esta inquieta realidad
abandonada a sí misma
avanzando hacia el futuro inexistente?.
¿Cómo puede medirse el suspiro?
¿Cómo el anhelo del espíritu?.


Se experimenta la realidad según su naturaleza
y el orden de magnitud definidor de la existencia.
Todo es posible; acorde al ritmo vital y su percepción.
Imposible una vida igual para el colibrí o el moscardón
percibiendo centésimas de segundo con su rápido batir de alas,
que la del buitre o el cóndor planeando arrastrados por las térmicas convectivas.
Diferente para la hambrienta y nerviosa musaraña
que para el arbóreo perezoso o el protegido armadillo.
¿Y para la efímera mariposa cuya vida transcurre en un día?
¿Y el protón que vive eones o el muón microsegundos?.
Entre un parpadeo y el crecimiento del árbol
que traza círculos concéntricos
hay un vacío igual que el existente
entre la formación de una montaña y su desmoronamiento.


Una flecha invisible señala el sentido de la percepción
que muestra la pendiente por la que se precipita lo efímero.
De la nada surgen misteriosas presencias
cuya existencia va pareja a su indeterminación temporal.

¿No existe la nada?, ¿las cosas son nada?.
¿Qué soy?.
¿Qué es la realidad?.

Dicen que, nunca, es mucho tiempo,
tanto como siempre o la eternidad,
pues todo y nada comprenden el mismo significado.
El cambio es la naturaleza del río de la vida
cuyo flujo asegura un destino.
A su paso la vida nace y se expresa de infinitas formas contingentes
que surgen y desaparecen acordes con la adaptación al medio.
Un hilo imperceptible y frágil entrelaza los recuerdos del pasado
cuando el velo gris del tiempo filtra la luz de la memoria.
Todo pasa.
Sólo es el flujo permanente, psicopático, mudo, indiferente, invisible, 
sin textura ni otra cualidad
que pueda ayudarnos a discernir su esencia.
Avanza incansable, ostensible, obcecadamente.
¿Qué entidad es esta que impide desandar el camino recorrido?.
¿Por qué mirar atrás convierte en estatua de sal
que se diluirá en los acuosos sentimientos hasta desaparecer?.


La emoción altera incomprensiblemente la intensidad del flujo
que llega a colapsar por el miedo angustioso
o se acelera en la desmemoria de la ancianidad
que, confundida, percibe el rápido pasar de las estaciones

y el vertiginoso desarrollo de los niños.
Cuando todo el ser, en tensión vital, cambia de naturaleza,
como la crisálida eclosionando en insegura mariposa,
o el moribundo consciente de su estado, dispuesto al salto,
el tiempo se detiene en la espera de la vida
y muestra la posible luz de otra existencia de ritmo desconocido.
Divagaciones espurias que no llevan a parte alguna.


¡Es!.
¡Sin más!. 

No alcanza el entendimiento,
no llega la razón a iluminar la noche sin Luna gestadora
de cuentos y leyendas en la que la intuición creadora
y el inconsciente oceánico, inmenso, abisal,
se alimenta de ese fluido desconocido

y, sin embargo, esencial de nuestra existencia.
De ésta que ahora atravesamos acelerada con su progreso,
sin poder prolongarla ni detenerla,
sin haberla demandado,
ignorando su singladura y su objetivo.


 *******

El gato conoce el valor del tiempo
y los adjetivos propios del hermético mundo del sueño. 
Ronronea desde más allá de la realidad
a la que niega coherencia
percibiendo la niebla de la distancia.
Desprecia en su elegida soledad
la distracción del anuncio torpe 
de una llamada a la caricia aparente
que otra soledad busca satisfacer.
A veces bosteza displicente
mostrando la entrada a espacios 
 que las piezas de marfil defienden ociosamente. 
Sabe de ciclos y estaciones, 
de tormentas eléctricas 
 que tensan la atmósfera erizando su piel 
y de la suave calidez del hogar 
que hace inútil el vagabundeo estacional
cuando el celo maulla inquieto
impidiendo la perezosa holganza.
Entonces, deambula en la nocturnidad
gozando libre del silencio que protege,
sólo roto por el maullido 
como llanto humano de reciénnacido.
Adormece tiempo y espacio
cuando su rasposa lengua acaricia la piel del ensueño.
El gato vive en otro mundo
que sólo puede verse 
a través  del iris rasgado y vertical del misterio.
Sabe que tiene siete vidas y, si es negro, 
conoce el futuro que temen oscuras mentes.
Será testigo fiel e imperturbable.
Entiende que no puede cambiar lo que el destino ha diseñado
y lo verá, alejado y displicente, como Bastis en el ultramundo,
desde la puerilidad a la felina feminidad,
desde la indolencia y la refinada astucia,
hasta el fugaz instante inmediato en el flujo estático del río sin retorno. 

*******
Estrella fugaz


En los rigores de Agosto,
la noche de San Lorenzo,
llega una lluvia de estrellas
  que viene desde Perseo

trayendo germen de vida.
Un resto de roca, hielo,
y sucio carbón de estrellas
que en explosiones han muerto
recorre súbitamente
la esfera de terciopelo

 de oscuridad silenciosa.
Luego, al cruzar el cielo,
como una mágica lámpara
que al frotar surgiera el genio,
el asteroide se inflama
evaporándose en vuelo,
creando una efímera estela

de luz que, sembrando deseos,
impulsa las ilusiones 
de los que cultivan sueños.
Los deseos se propagan
por sembrados y barbechos,
ríos, mares y montañas,
selvas, pueblos y desiertos;
sobre mozas casaderas,
con ojos como luceros
que en la noche se iluminan
incendiándose con fuego
que viene de las estrellas
y los visten de un misterio
cautivador y atractivo.
¡Muchacha!, pide un deseo
antes que la ocasión pase
por tus ojos llorosos luego.
Date prisa, no respires,
proyecta claro tu anhelo.
Aguarda un momento, ¡mira!,
qué magnífico renuevo
en Andrómeda se muere.
Has agotado los ruegos
en esta noche sin Luna
que evocaré siendo viejo.
El polvo suavemente cae
reposando en el poleo,
el jacinto y la amapola,
la rosa roja, el romero.
Vistiéndose del rocío
de la aurora, y los restos
del embrujo y del misterio,
el polvo impalpable y leve
llegando desde el silencio
cubre etereamente el mundo
con los rescoldos de sueños.

*******
Donde miro te encuentro
pues estoy anamorado.
Si todo sigue igual
¿cómo lo veo cambiado?.
Flor de reinados eternos
naces en dispares culturas:
Anna, Anette, Hannah, Aniuska.
Madre de los pueblos: Anatolia.
 Diosa irlandesa, Dana,
que fertiliza la tierra y la sana.
Napolitana, californiana, africana,
canadiense, americana,
canaria que no catalana.
Tana, ¿Qué te ufana?.
Desgranas en penínsulas e ínsulas extrañas.
Mundana, capitana,
temprana luz de la mañana,
manantial de frescas aguas.
Del pan en la rebanada,
panadera, aldeana lozana.
Granada de dulce sabor;
sanadora miel de mejorana;
anaquel de filigranas
cubierto de análogos colores:
amarillo canario, anaranjado,
grana. Asana que sana
enriquecida de prana.
Yoguini buscando el Nirvana.
En lana de ovejas serranas,
en nanas de madres ancianas,
en selvas creciendo en lianas,
en desiertos de fronteras lejanas,
en el universo todo ¡Hosanna!.
Vibran alegres campanas
con armónicos y anarmónicos
por atmósferas diáfanas.
Naciste en la villa gitana,
sobre anacaradas conchas
entre piedras árabes y romanas.
Sé como eres, querida compañera,
amante amada
de singular esencia humanada.

 *******
Enrique Morente
Seguiriya

Ay, ya, yay,…
De la negra boca de la noche
brota un quejido.
                               Silencio.
Silencio y oscuridad.
Una voz seca y afillá
se hunde en la concavidad violeta.
                                 Silencio.
Caen notas acompasadas
con tristeza y soledad.
                                  Silencio.
El cantaor ensimismado
enlaza tristes pensamientos
con sones redondos y negros.
El sobrio toque
ilumina el lugar
por un momento.
Muere rodando el último son.
Vibra la queja más honda.
Vive, se alarga, se hace corazón,
se quiebra,
diluyéndose en la atmósfera silente y quieta.
En la fragua de la Luna
un martillo repiquetea
sobre el yunque de tristeza.
Un agudo sentimiento
recorre las células del cuerpo
cuando un escalofrío estira la raíz del vello
y un pellizco en el alma retiene el aliento.
                                 Silencio.
Después un suspiro,
y la ilusión
de haber vivido.
                            Silencio.
                             Si-
                                        len-
                                                      cio...
Estrellas blancas
en la noche negra.

http://www.flamencoviejo.com/manuel-torre-por-los-rincones-seguiriya.html

https://www.youtube.com/watch?v=uXVSy3YLddA
Seguiriya por Diego Clavel

*******

ODA a la sangre
Fluido no newtoniano, viscoso,
transformador energético;
transportador gaseoso
en su céntrico y simétrico
anillo de porfirina.
En el dedo de la vida
las nupcias proclamas
desde las oscuras nubes del Universo.
Simetrías verde y rojo
del magnesio y del hierro;
gérmenes de emociones futuras,
retiráis luz de su viaje eterno
encadenando átomos
en vibrantes estructuras
incesantemente renovadas
por las etéreas nubes moleculares.
Cálido torrente escarlata,
fluido precioso en el cáliz derramado
amargo de dolor
y fértil de esperanza;
fecundo arroyo que llama
a la vida o a la muerte llama.
Fuego de vida
que al derramarse la apaga.
A impulsos y borbotones avanza
con deseos confusos y secretos.
La información es guardada
en el esotérico libro
líquido carmesí.
En la sangre,
la memoria de los tiempos.
Impulsa o reprime,
alegra o lleva al gris
del desánimo y la tristeza.
Un cuerno astifino
ahonda en busca del venero
que no encuentra;
¿dónde está la fuente
de esta manifestación de la vida?.
¿Dónde el origen de tanto secreto?.
¿Dónde recupera el ánimo
el alma que habita
en el cálido aliento
esencial para ser?.
¿Qué misterio existencial es este
que la roja sangre contiene?.
El cazador Caín
usó el arma letal
para verte salir.
Vale cualquier cosa
para exponerte llamativa,
ocaso púrpura
del asombroso vivir.
Sorprendente rosa roja.
Regaste la pirámide del Sol
las arenas del Coliseo
los campos de Waterloo,
la ciudad de Stalingrado,
las márgenes del Ebro.
En Hirosima y Nagasaki,
apoteosis de maldad,
un estampido de fuego,
un hongo mortal,
eléctrico , atómico,
una bola de plasma,
dragón de fuego,
metal incandescente,
te ha destruido,
inconcebible y brutal,
un dragón que está despierto
arrasa y seca el cuerpo
silenciándote por dentro.
Un tan-tan rítmico
y sonoro
casi imperceptible
hace patente tu presencia.
Números aproximados
golpean en el cerebro
controlador
hacedor de sueños
guardián de la memoria.
Y mientras así sea
una singular forma de vida
irrepetible, especial,
bendice la gloria
del Creador.

*******
El reloj

Pensé que eras
sólo paso en vacío,
esfera de cristal pulido
circundando el sonido,
participando de la nada,
insistente tic tac.
Acompasados pasos de luz y sombra
habitan el día fluyente
huidizo, intangible, inasible.
Imperceptiblemente
se llena la vida
con el recuerdo de cosas
luego sutilmente olvidadas
en el impávido ruido del tiempo.
Sigue igual.
¡Qué mas da!.
Monotonía impasible,
metálico ruido esclavo,
rutinario, repetido
hasta el hastío.
Vibración imparcial,
oscilación molecular,
insistente, incesante,
inútil, ….
Pasa y es nada.
Imagen o imaginación.
Nada tengo, nada soy.
Periódico, monótono, constante.
Todo pasa y existo
en el inexorable pasar
dando a la rutina sentido.

*******
Jesús misericordioso y amado
dame de tu Espíritu sin medida
que el alma con amor es ascendida
y lleva el mundo real a tu reinado.
Herido fui buscando en el sagrario
el pan, que del espíritu es alimento,
pan de amor amasado en el tormento
del árbol que dio fruto en el calvario.
Por beber de la fuente de la vida
me acerqué al manantial de tu costado
encontrando al Amor enamorado
manando caudaloso por la herida.
He querido vivir de tu alegría
tomando de ese bien inagotable
para sanar el daño interminable
que en mi duelo interior se mantenía.
Estoy, mi buen Señor, agradecido
de tu misericordia y tu cuidado
pues tu deseada gracia me ha bastado
para llevar la vida en paz conmigo.

*******

El morir es despertar.
Al despertarme yo vivo.
Con Jesús he renacido
abriendo puertas al mar
del inconsciente cautivo.
Miro hacia dentro y son idos
los miedos y oscuridad
que nacieron al cortar
los hilos de la razón
sembrando con decisión
la absurda seguridad.
¿Quién conoce la verdad?.
¿Quién con certeza absoluta
comprende la realidad?.
¿Cuándo despertaré de este sueño
en el que, soñando, sueño
que llego tarde al destino?.
Esta badomía absurda
tan sólo adquiere sentido
si al morir despierto muero.


EL CIPRÉS
Erigió una saeta el jardinero.
Construyó un reloj inmarcesible
sembrando un ciprés incorruptible
que señala la bóveda del cielo.
No mide el tiempo fugaz, lo traspasa
con quietud elegante y permanente
en su pequeño espacio. Mansamente
ve cómo el universo se desplaza.
Testigos de una vida trascendente
llevan por la vereda al cementerio
procesiones de amigos y parientes
juzgando de la vida y sus maneras.
La evolución transmite este misterio:
su gálbula sugiere calaveras.

*******
Ciprés: Cupresus Sempervivens.

Firme y vertical, digno desperezas
desde el intenso verde oscurecido
hacia el cielo deseado y perseguido

creciendo con la muerte en la corteza.
Eres quieta lanza que el tiempo afila
en el “carmen” tranquilo y sosegado
.
 Arraigado en la tierra buscas lo alto
en tensión vital, hiriente y creativa.
En lucha ardua y tenaz que persevera
quieres parar el tiempo en loca huida

pero tu gálbula la muerte lleva
 y, al abrirla, asoma la calavera
  frente a la eternidad que tanto ansías.
Proyecta su tinte en la blanca sierra
  la rojiza Alhambra en la atardecida.
Desde el jardín la fortaleza miras.
Hierático, callas lo que suspiras.




*******
Separación 

Me voy dejando atrás el tiempo vivido.
Siento el lastre del ánimo deprimido
en la certeza del ciclo terminado.
Iluminaste como aurora mis días
hileras de horas muertas de esperanza.
Enfrentadas nuestras psicologías
perdimos la causa que uno nos hacía.
Me voy. El tren me arrastra hacia un lejano
e incierto futuro sin tu mirada,
sin el acorde cantarín de tu alegría.
Aceptando la vida y sus razones
me alejo triste y decidido, dejando
en el aire trizas del alma en poemas
torpes. Llevan impresa mi honda pena,
anhelos, aquellas confiadas risas,
lo agridulce de nuestras relaciones.


*******
A  Pura A. A.

Hay un universo de estrellas y luceros
pero sólo unos pocos brillan intensos.
Andan las personas buscando consuelo,
como ovejas sin pastor, por el desierto
de la duda, en noches de abatimiento.
Cuando el prójimo se acerca a tu encuentro
quedas sólo para él en ese tiempo
de acogida. Le sumerges en el misterio
de la Misericordia y la alegría del Reino,
mientras ruegas al Señor por traer el cielo
a la Tierra, que añora paz y sosiego;
impones las manos e insuflas tu aliento,
das vida al cansado y salud al enfermo,
y al desorientado esperanza y consejo.
No se explican con la Física los hechos
tan sencillos, supuestos para galenos.
Sin embargo suceden, y en el recuerdo
de muchos permanece oculto el secreto
desvelado, que en la fe está el remedio,
produciéndose por voluntad del cielo,
secretamente, como el soplar del viento.


*******
Al cedro de San Juan de la Cruz
Rodéale un viento suave
de laureles perfumado.
Los sentidos del poeta
son por la Gracia tocados.
Recostándose en el cedro,
anhela vivir colmado
por la llama de amor viva
que de amor le ha inflamado.
Las virtudes teologales
del camino han arrojado
imaginarias pasiones
que el ego torpe ha sembrado.
Hacia el jardín interior
Juan de la Cruz ha mirado.
De jacintos y azucenas
dulces esencias brotaron;
sus delicadas fragancias
al alma noble ganaron.
Del vergel en su espesura
un árbol de amor ha brotado
con un exquisito fruto 
en pan y vino mudado.
Con las ramas extendidas
a Juan y al mundo ha llamado
para mostrarles el gozo
de ser por Él abrazados
transmitiendo la emoción
del cordero traspasado
de dolor y soledad. 
Lo oscuro se ha sepultado
con la presencia del Sol.
En este lugar, ha quedado
un gran remanso de paz
recuerdo de aquel regalo.

*******
Mal viviendo en la espesura 
sepulcro de oscura muerte,
con el miedo de perderte 
voy buscando tu ternura.
Camino extraviado y ciego 
ansiando tu luz segura, 
todo mi ser se apresura 
en volver a Ti de nuevo.
Dame tu Espíritu, llena 
mi alma de amoroso fuego. 
En tu llama de amor quema 
mi armadura y dime luego 
palabras de vida eterna 
que vivir sin Ti no puedo.

*******
Naces cada año en este mundo
desnortado en tiempo de anhelados
sueños incumplidos. Un profundo
vacío, crean en tu entorno, pasados
estos días de pompa y despilfarro.
¿No ven el Reino fuera de Utopía?.
¿En cada uno sembrada la semilla
de la vida, la paz y la esperanza?.
Hora del renacimiento
del espíritu, mudanza
de la forma y la estructura.
Abrámonos al mundo deseado.
Vivamos con libertad madura
y al hacer la labor de cada día
arropada con este sentimiento
forjaremos la sociedad futura.


El río, manso aparece
en la mitad de su destino
con una suave curva
regando el pueblo amigo.
Dijeron de él los poetas
Castilla hacia el mar camino.
En sus orillas, robustos
viejos álamos retorcidos, 
dan reposo y morada 
a los grajos renegridos. 
Tierra que aún se desangra 
por emigrantes nacidos 
con ansias de mar abierto, 
cielo azul, fe y caminos 
anchos, donde cualquier andar 
pueda ser elegido. 
Tierra que a los hombres hace 
y los deshace. Consigo 
los lleva el río caudaloso 
a la ribera del destino.

*******


Bajan las aguas negras
del Guadalquivir.
Pasan tranquilas, lentas.
Los pájaros cantan
sin comprender la ajena 
vida, ni la propia tal vez.
De existencia serena,
los árboles se miran
en las aguas viejas
donde los peces viven,
grises, largas esperas
a la muerte. También,
cargados de cadenas,
los hombres viven
vidas grises y lentas.


*******
"La Virgen y el Niño"
Aleluya, aleluya,
Ya la virgen tiene un niño
vestido con luz de luna.
En un pesebre descansa
el dueño de todas brumas,
de todos reinos y estrellas,
un rey que no tiene cuna.
Ha nacido entre animales,
un buey manso y una mula,
y ha llenado de dicha
a José y la virgen pura,
a todos cielos y tierras,
a hombres de oscuras dudas
que nunca encontrar pudieron
sentido a su larga lucha.

*******


A Pura y Juan
En la tierra alpujarreña,
de torrentes socavada,
una sanadora se empeña
en vivir la ruta trazada
por San Juan, San Miguel,
y nuestra madre, la Dueña
de la capilla cercana.
De los dones del Espíritu
sabemos muy bien dotada.
Con la Gracia del Señor,
ella se siente agraciada
mostrando sencillamente
su humanidad mejorada.
Por el amor que contiene
fue en sanación doctorada,
que Jesús, el buen maestro,
la tiene bien enseñada.
Su soplo da fuerza y vida,
y su contacto nos sana,
si nuestro Señor lo quiere
y su madre Inmaculada.
Siendo el Espíritu fuego,
y las emociones agua,
el aliento del Espíritu
nadie sabe dónde amara.
Con su mirada penetra
en lo profundo del alma,
visualiza el cuerpo entero
y el alma le es revelada.
A su través recibimos
la misericordia dada,
que la Gracia es gratuita,
y ella la da regalada.
Entre tanta gente, siembra
su ternura desbordada,
cálido fruto nacido
de las vivencias pasadas
que le van purificando
de las emociones vanas.
Todo el día está con gente,
siempre está solicitada
protegiendo en su interior
su soledad encelada,
con ayuda del Amado
y su compañía apreciada,
fuente de misericordia
fuente de vida anhelada.
De la fuente de la vida
bebe sanadoras aguas.
Que de Juan se rodeó
y con Juan es confiada,
van unidos por la vida,
no separados por nada,
pues ella conoce el ser
y él conoce a la amada.
Los dos acaban en uno,
uno en tierra, la otra alada.
De ella brota el Espíritu,
de él, practicidad, trufada
de ironía alpujarreña
y sabiduría aclarada.
En las faldas de la sierra
donde se evapora el alma,
de par en par son abiertas
las puertas de su morada
para que las gentes pasen
sin preguntarles por nada,
que la casa del Señor
no tiene puertas cerradas.
El reinado de Jesús
se ha asomado a la ventana.
Con respeto y con afecto,
después de muchas jornadas
de mantenernos callados,
cuando el corazón hablaba.
*******

Son los surcos heridas de hacha y sierra.
Círculos sangrientos brotan desde la Tierra,
memoria del círculo por Copérnico descrito,
órbita anual que al universo abraza:
Sol, Luna, puntos, asteroides y planetas
vagando por astrológicas casas 
con los nodos lunares, puertas
del futuro demorado y el ayer prescrito.

*******





A la mujer histerectomizada

Me vaciaron por dentro.
Arrancaron mi naturaleza de mujer;
por los tumores me han desentrañado.
¿Cómo poder encontrar mi centro
si ya no puedo engendrar un ser
diferente, irrepetible, deseado?.
¿Cómo encontrar sentido
a esta inútil badomía
sin la ilusión que he tenido
fundamento de mi vida?.
Oh, Dios mío, 
¡qué desazón desmesurada!.
¡Qué vago dolor no determinado!.
No existe un lugar localizado
donde se exprese la muerte deseada.
Me hundo en la nada, 
me falta el aliento; 
miro sin ver; estoy perdida.
Mi corazón se ha desbocado;
un sudor brota del cuerpo
teniendo las manos frías.
La angustia me domina,
la ansiedad crece por dentro.
Hijo de David, verbo divino
de amor manifestado,
llévame hacia la verdad 
que en el corazón anida,
dame la fe necesitada, 
la esperanza que en mi estado añoro,
la paz a intervalos conocida,
el futuro anhelado 
de una existencia en ti fundada

*******
Cortos. Haikus.

Has nacido corazón
para sentir la vida
pues es una mentira
amar con la razón.

Sé que está la verdad
en el amor sincero.
¿Dónde el amor está
para encontrarlo primero?.

Ya está andando el corazón
con paso desosegado
¿Cuándo podrá la razón 
con el corazón cansado?.

Vieja higuera, viejo pozo
aficionado de sombra 
al lado. Brocal de gozo,
agua y tierra. Ser que nombra
el ayer, el hoy y el reposo.

Un hombre en las alturas
mira la vida del valle
y por mirar de tan alto
no ve la vida de nadie.

Es cierto que yo lo sé,
al nacer nací con mortaja.
Que sólo Dios es eterno
lo saben el cielo y las aguas.

Cantaré mi desventura
con un canto de tristeza.
Este amor que tu desprecias
es mal que no tiene cura.

Escribí mi sentimiento
con el rojo de la sangre
en el grana de una tarde
diciendo lo que te quiero.

No recuerdo no se cuando
ni recuerdo no se qué
no sé si estoy esperando
que alguien me diga que es.


Comienza el año
mientras en este mundo 
nada ha cambiado.

Cuando la madre se muere,
una vida ha terminado:
la vida en que el niño crece.
La del hombre ha comenzado.

Cuando la madre se muere, 
volvemos los ojos al cielo
que nos dice donde va
la razón del sentimiento. 

Veo tu figura
moldeada con las sombras
de la memoria.

Oigo en la noche
la serena soleá.
Desgarra mi alma.

Por alegrías
contaré nuestro amor
al mundo entero.

Y les diré
qué fortaleza tienes
y que te quiero.

Así eres tú
permanente sonrisa,
ojos de luz.

Entre orto y ocaso,
torpe tiempo en que vivo
y sin trabajo.

Muestra la Luna
el asombro en los ojos 
de los humanos.

La fiel palabra
se vuelve tan esquiva 
cuando la busco...


APRENDIENDO A DIBUJAR

Camino Sacromonte. Acrílico sobre tabla


Pastel


Acrílico   40  x  80


Acrílico.  40  x  50


Atardecer en Montefrío. Acrílico sobre tabla.


40 x 50   Sierra de Huetor


Acrílico  40  x  50

Acrílico. 50 X 50






Pastel
Fuente del Paseo del Padre Manjón. Boligrafo.

Un ligero azul verdoso da el entorno del atardecer. Amarillo en el borde de la masa arborea.

He usado azul en la línea del horizonte para conseguir lejanía y dado colores al cielo para conseguir luminosidad





Tratando de aprender a utilizar los verdes y conseguir lejanía en el horizonte.






Primer trabajo con acrílicos

Estanque del parque García Lorca

Ceras


Fuente de las Granadas. Bolígrafo. Tamaño A4


Apunte de un rincón con macetero. 
Apunte rápido paisaje, sin acabar. 


Ceras. Patio en la Alpujarra.
Apunte para unas ceras. Puerta de una casa en las Alpujarras
Hospital Real desde la fuente del Triunfo. Bolígrafo. A 4
Ceras. Cuesta de Abarqueros

Fuente del Salón vista desde la Carrera. Bolígrafo. A 4

Apunte de la plaza de Puerta Elvira. Bolígrafo
Vuelto a dibujar con la técnica de hacer la trama del sombreado con líneas paralelas,
y no perfilar los límites de las sombras. Lápiz. A 4
Ceras.  Clown descansando en la puerta de la Santísima Trinidad


Primeras ceras


Lápices de color. Rama de granado con capullos a punto de abrir.

Bolígrafo negro.

Lápiz. JP jr

Lápiz de color
1º dibujo con lápices tratando de usar diferentes colores
para las sombras.

Lápiz

Lápiz

Tiza. 1º dibujo de color.
El vaso es de plástico.

Lápiz. La abuela.

Bolígrafo.

Lápiz.  Marisa
La profesora.

Bolígrafo.


Bolígrafo. Cástaras.

Lápiz


Lápiz


Lápiz

Lápiz. Enrique

Lápiz. Juan.

Lápiz. 3º dibujo. Unas cuantas
líneas dan la imagen de entramado.

Lápiz. 2º dibujo con
menos perfiles al menos por los laterales.

Lápiz. 1º dibujo en el que Marisa
dijo que disminuyera los perfiles.





   


MICRORRELATOS

 Charles Sheeler. El piso de arriba
Carmen  Pinedo en su blog: carmenpinedoherrero.blogspot.com; 
anima a escribir un relato sobre fantasmas basándonos en los cuadros que presenta de distintos autores. Mi propuesta es la que sigue:

 Sentado en la silla de anea, ausente del tiempo que transcurre lentamente, adormilado, me percato de su presencia. La advierto inexorablemente todos los días. Me acompaña molestándome, como ocupando un lugar a mi lado, pegado a mí. Se presenta silenciosamente. 
Me gustaría deshacerme de su manifestación. Lo he intentado con técnicas de relajación y autohipnosis. Pero ahí está. Su terquedad me desazona, su constancia me perturba. Erosiona mi autoconfianza. Me causa un desasosiego pertinaz. No me acostumbro a la frialdad del vacío que se crea en mi costado cuando revela su presencia. 
 En esta casa, que he alquilado a Charles Sheeler, donde las corrientes de aire son endémicas y me producen resfriados crónicos, a veces, en la oscuridad de la noche, trato de taparme con el cobertor usando el brazo que me falta. Con horror descubro, una vez más, la existencia de ese miembro fantasma.

+
En este microrrelato, propuesto en un blog de relatos, había que utilizar las siguientes palabras: Desenlace. Escenario. Metamorfosis. Solsticio.

En el río Darro, Dauro, que lame la base de la colina roja donde se yergue la fortaleza de la Alhambra había una veta de oro de la que se desprendían pepitas buscadas con denuedo por los habitantes de la ribera.

El rabino Jamal ben Zavala, ambicioso conocedor de las propiedades y significado de plantas y del lenguaje de los pájaros, orgulloso kabalista, experto astrólogo que descifraba la música de las esferas y aprovechaba los momentos adecuados para proyectar sus deseos, acompañaba al sultán Muley Hacem en numerosas ocasiones conversando sobre lo divino y lo humano.

En una de estas veces, cuando sobre la región de Granada se cernía una grave sequía, se plantearon buscar la veta aurífera que permitiría la compra de cereal y aceite para abastecer a la población evitando la aguda carestía.

Como ayuda, Zavala, consideró positivamente recurrir a un recurso excepcional: la creación de un golem, un homúnculo sin alma ni voluntad propia, obediente infatigable a las órdenes de su creador.

Tomó arcilla de la vega bajo el viejo granado el día del solsticio de verano. Mezcló con agua del aljibe de la Lluvia y aquella noche subió al cerro del Sol, escenario de la extraordinaria metamorfosis. Cuando la luna llena se situaba sobre la torre de la Vela esculpió una figura humana en cuya frente grabó caracteres enigmáticos y, diciendo expresiones kabalísticas, sopló sobre la pequeña efigie.

Era un ser torpe obediente a las órdenes sin filtro alguno. Una máquina a la que se podía poner en marcha y parar a voluntad. Hubiera podido matar sin remordimientos, robar todo menos el alma de los vivos.

Ordenó al golem que en la oscuridad de la noche buscara oro en el cauce del Dauro. Por el día se ocultaba en la Torre de los Siete Suelos, allí donde dicen se esconde el velludo, caballo sin cabeza que sale a galopar desbocado por las calles de la ciudad.

No llegó a descubrir la veta, pero trabajó con tanta intensidad que el acopio de pepitas creció hasta ser un tesoro que bien administrado hubiera evitado el sufrimiento de la carestía.

Sin embargo el desenlace fue bien distinto.

El ejército cristiano se acercaba a la región. Las refriegas entre los dos ejércitos eran cada vez más frecuentes y dentro del reino había enemigos que ambicionaban el poder. Muley Hacem contempló la conveniencia de reservar el oro para fines diferentes a los previstos, militares y de resistencia, y usarlo como prevención de un futuro incierto para él y su familia, olvidándose del pueblo y su perentoria necesidad.

Ordenó a Zavala lo escondiera en Sierra Nevada. Una reata de mulas y dos caballerizos mudos llevaron la preciosa carga. No se les volvió a ver. La leyenda dice que el tesoro se halla enterrado en algún lugar de la sierra cubierto por nieve la mayor parte del año. Ha habido expediciones en su busca, llevadas más por el romanticismo de pasar unos días en los parajes grandiosos de estas montañas, que por la certeza de poder hallar las riquezas doradas. La montaña más alta se llama Mulhacén en memoria de aquél sultán.

Del golem se sabe que sigue buscando la veta aunque han desaparecido sus vestigios pues es extraño encontrar hoy día alguna pepita; pero, de vez en cuando, aparecen montones de tierra en la ribera y hoyos de cierta profundidad cuyo origen es inexplicable.

Alguien incluso llegó a decir que había visto al velludo montado por un ser minúsculo llevando en la mano izquierda una especie de azada que brillaba a la luz de la Luna, y en la derecha un alfanje de oro. 
Probablemente había bebido destilados y cubatas en la movida de la ciudad por lo que la visión perdió fiabilidad cayendo, desgraciadamente, en el olvido.


*******
Palabras a utilizar: cosmovisión, cubículo, epístola, alianza.


El súcubo anidaba agazapado en un cubículo formado por varias circunvoluciones cerebrales. En el sopor del oscuro y profundo sueño aquella noche se hizo presente.
La cosmovisión que había consolidado, con las vivencias de una vida metódica y ordenada, las numerosas lecturas filosóficas y metafísicas, y la confrontación de hechos repetitivos con las sucesivas observaciones especialmente de la disposición de los cielos, se fundamentaba en que existía una conexión entre todos los sucesos simultáneos. Todo lo que sucedía en el mismo momento estaba conectado por el significado. El problema era hallar el código de interpretación, distinto para cada entorno. Él había encontrado claves de esa interpretación en la configuración celeste. Poseía cierta tranquilidad al observar un mundo estructurado y, en cierto modo, previsible para él.


Esa cosmovisión había sufrido un vuelco súbito e inesperado.
Al despertar, una desazón angustiosa e indefinida le dominaba. No conseguía tranquilizar su espíritu desestabilizado por una vaga insatisfacción. Había perdido el centro ganado en la constancia de ejercicios de relajación y concentración durante años.
Acudió a la lectura de la epístola a los efesios: 6, 11-12: “Vestid la armadura de Dios para poder resistir las estratagemas del diablo. Pues no peleáis contra seres de carne y hueso, sino contra las autoridades, contra las potestades, contra los soberanos de estas tinieblas, contra espíritus malignos del aire”.
No podía ser salvado sino por la alianza basada en la fe.
Actos de fe enfrentados. ¿O es que los espíritus de las oscuridades no tenían fe?. El malo conoce perfectamente la existencia de Dios, pero libremente elige el mal como forma de poder y autoridad sobre el mundo.
Había perdido la inocencia.
Sus lecturas conocieron el horror de Dunwich y el universo húmedo y cenagoso al que se llegaba a través de puertas insospechadas que se abrían y cerraban mediante aforismos indescifrables.
Recordó el enorme cuadro de luces inestables que había descubierto en el desván hacía años. El marco, grabado en las esquinas, poseía gárgolas demoníacas que le inquietaron hasta el punto de cubrirlo con un gran retal negro esperando olvidarse de él y no verlo jamás. Pero ahora, en el desasosiego de ansiedad creciente, se manifestaba con un realismo más real que las sombras con que el atardecer invadía los aposentos.


¿Quién era el enemigo?. Aquel gran cuadro era, ahora lo comprendía bien, una de las puertas al otro lado. Tenía que enfrentarse a los miedos que se manifestaron tan de súbito. Conocer al enemigo es el preámbulo para vencer en la batalla.
Esperó a que la luna llena estuviera en el cenit. Hizo acopio de valor. Subió al desván. Descubrió aterrado el gran cuadro con el espeluznante marco. La puerta donde hallaría al enemigo. El paso a otra realidad que conecta con esta que conocemos. Tomó un sillón tapizado de polvo y telarañas, y se sentó a esperar frente al espejo que reflejaba su imagen diluída en la oscuridad.



*******

Se pedía usar las palabras: doctor, corazón, meses, narcotizante.
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Antonio miraba sin ver el blanco techo fijamente con obsesiva atención. Horas había mantenido tan lamentable actitud. Un abatimiento mortal le impedía respirar. Aquellas palpitaciones inesperadas y la pérdida de vitalidad le habían replegado sobre sí mismo alejándolo del entorno hasta hacerle desaparecer de la sala de estar y de todo aquél lugar en el que tuviera que esforzarse en relaciones sociales. En la última visita el doctor le había comunicado el mal estado de su corazón agravado en los últimos meses. La depresión se había adueñado de él hasta robarle el deseo de vivir.

Julia, la enfermera, preocupada por el abrumador decaimiento se acercaba a él con frecuencia. Le relataba lo que sucedía en la residencia, especialmente si era agradable.

Excelente especialista en historia del siglo XVII había llegado a un conocimiento extraordinario sobre las pasiones humanas que mueven la historia, pero generó en él un escepticismo opresor a la vez que le concedió más que notable posición económica.

Julia pensó que la mejor terapia sería presentarle a la graciosa y vitalista Ana, nueva residente de elegante presencia, a pesar de su edad. Resultó la mejor medicina. Apareció un ligero brillo, y cierto movimiento, en sus ojos que tendían a seguirla. Un prometedor inicio de recuperación

El sobrino le volvió a visitar. A la residencia había llegado una política de restricciones y dada la grave enfermedad irreversible y el buen corazón del familiar, que no deseaba ver sufrir a alguien tan querido, accedió al tratamiento narcotizante. Terapia de sedación lo llamaban.

No llegó al día siguiente. Los familiares recibieron los pésames.
Todo cuadraba. Nadie pensó en la herencia. Como es natural.


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Isla, fantasma canción, abrigo: palabras a utilizar.



Al abrigo de la preciosa y tranquila cala al norte de la isla bogaba indolente el barco desde el que brotaba una canción de tristes cadencias:

“No recuerdo no sé cuando
ni recuerdo no se qué
no sé si estoy esperando
que alguien me diga que es”
La nostalgia embargaba el espíritu de todo aquél alcanzado por la balada. Coloreaba la suave brisa erizando el vello como si del enfriamiento producido por la presencia de un fantasma se tratara. La atmósfera quedó quieta. Una desazón difícil de expresar coartaba la memoria causando sutil inquietud morbosa. Un gran edificio blanco a modo de residencia hospitalaria se asomaba a las tranquilas aguas reflejando su llamativa imagen entre la sombra del palmeral.

Un anciano con lentes y aire despistado se acercó mientras oteaba ensimismado el horizonte. Me ofreció su mano iniciando un saludo que abría la puerta al pasado: El doctor Alzheimer, supongo.

Posiblemente añoraba tiempos mejores pero ahora, habiendo admitido limitaciones inexcusables, comprendía el valor de la aceptación y el abandono en la espera de la trascendencia.
“Es la mente a la memoria
como el mar para un navío.
En la ausencia de camino
buscar la meta es la gloria

ya que andar es el destino,
alcanzando la victoria
en donde habita el olvido”.