domingo, 22 de junio de 2014

Charlas sobre espiritualidad de Anthony de Mello

LA AUTOOBSERVACION

La única forma en que alguien puede ayudarle es cuestionando sus ideas. Si usted está dispuesto a escuchar, si está dispuesto a ser cuestionado, puede hacer algo, pero nadie puede ayudarle. ¿Qué es lo más importante de todo? Es la autoobservación Nadie puede ayudarle en eso. Nadie puede darle un método. Nadie puede indicarle una técnica. En el momento que usted adquiera una técnica, vuelve a quedar programado. Pero la autoobservación - observarse a sí mismo - es importante. No es lo mismo que estar absorto en sí mismo. Estar absorto en sí mismo es estar preocupado por sí mismo, es estar interesado en sí mismo, estar inquieto acerca de sí mismo. estoy hablando acerca de la autoobservación. ¿Qué es eso? Significa observarlo todo en usted mismo y alrededor de usted tanto como sea posible, y observando como si le estuviera sucediendo a otra persona. ¿Qué significa esa última frase? Significa que no personalice lo que está sucediendo. Significa que mire las cosas como si no tuvieran nada que ver con ellas.

La razón porque usted sufre con su depresión y sus ansiedades es porque se identifica con ellas. Usted dice: "Estoy deprimido". Pero eso es falso. Usted no está deprimido. Si quiere ser preciso, debería decir: "Ahora estoy experimentando una depresión". Pero no decir: "Estoy deprimido". Usted no es su depresión. Eso no es sino un extraño truco de la mente, un extraño tipo de ilusión. Usted se engaña a sí mismo, y piensa - aunque no tiene consciencia de ello - que usted es su depresión, que usted es su ansiedad, que usted es su alegría o las emociones que tiene. "¡yo soy feliz!" Ciertamente usted no es feliz. La felicidad puede estar en usted ahora mismo, pero espere un poco, y eso cambiará; no durará: nunca dura; cambia continuamente: cambia siempre. Las nubes van y vienen: unas son negras y otras son blancas, unas grandes y otras pequeñas. Si queremos seguir con la analogía, usted sería el cielo, y está observando las nubes. Usted es un observador pasivo, desprendido. Eso es sorprendente, especialmente para un occidental. Usted no está interfiriendo. No interfiera. No "arregle nada". ¡Observe!

El problema con la gente es que se mantiene ocupada arreglando cosas que ni siquiera comprende. Siempre estamos arreglando cosas, ¿no es así? Nunca caemos en la cuenta que no es necesario arreglar las cosas. Realmente, no lo es. Esta es la gran iluminación. Es necesario comprenderlas. Si usted las comprendiera, ellas cambiarán.


ENCONTRARSE A SI MISMO

Los grandes maestros nos dicen que la pregunta más importante del mundo es: "¿Quién soy yo?" O más bien: "¿Qué es "yo"? ¿Qué es lo que llamo "yo"? ¿Quiere decirme que usted comprendía todas las demás cosas del mundo y no comprendía esto? ¿Quiere decirme que usted comprendía la astronomía y los agujeros negros y los quasares y que aprendió la ciencia de la computación y que no sabe quién es usted? Todavía está dormido. Es un científico dormido. ¿Quiere decirme que comprendió quién es Jesucristo y que no sabe quién es usted? ¿Cómo sabe que comprendió a Jesucristo? ¿Quién es la persona que comprende? Primero averigüe eso. Eso es la base de todo, ¿verdad? Por no haber comprendido esto están todas esas personas religiosas empeñadas en todas esas estúpidas guerras religiosas -Musulmanes contra Judíos. Protestantes contra católicos, y toda esa tontería. No saben quienes son, porque si lo supieran, no habría guerras, como la niña que le dice al niño: "¿Ustedes son presbiterianos?" y él le contesta: "No, ¡pertenecemos a otra abominación!

Pero lo que más me gustaría subrayar ahora es la autoobservación. Usted me está escuchando, pero ¿está usted oyendo algo más, además del sonido de mi voz? ¿Es consciente de sus reacciones cuando me escucha? Si no es así, le van a lavar el cerebro. O va a ser influenciado por fuerzas internas de las cuales no tiene ningún conocimiento. Y aunque sea consciente de cómo reacciona a mí, ¿también es consciente de dónde provienen esas reacciones? Tal vez ni siquiera me está escuchando; Tal vez es su padre el que me está escuchando. ¿Cree que eso es posible? Por supuesto que sí. En mis grupos de terapia, me encuentro una y otra vez con personas que no están presentes. Está su padre, está su madre, pero ellas no están. Nunca estuvieron presentes. "Ahora vivo, no yo, sino mi padre que vive en mí" Bien, eso es absolutamente, literalmente verdad. Yo podría desarmarlo a usted pieza por pieza, y preguntarle: "Bueno, esta frase, ¿viene de su padre, de su madre, de su abuela, de su abuelo, de quien?"

¿Quién vive en usted? Es terrible cuando llega a saber eso. Usted cree que es libre, pero probablemente no hay un gesto, un pensamiento, una emoción, una actitud, una creencia que no venga de otra persona. ¿No es horrible? Y usted no lo sabe. Se trata de una vida mecánica que le fue impuesta. Usted tiene opiniones sólidas sobre ciertas cosas, y cree que es usted el que las tiene: pero, ¿realmente es usted? Usted va a necesitar mucha consciencia para que pueda entender que tal vez eso que llama "yo" es sencillamente un conglomerado de sus experiencias pasadas, de sus condicionamientos y de su programación.

Eso duele. Realmente, cuando uno está empezando a despertar, siente mucho dolor. Es doloroso ver sus ilusiones destruidas. Todo lo que creía que había construido se derrumba, y eso es doloroso. De eso se trata el arrepentimiento; de eso se trata el despertar. Por eso, ¿Qué tal que dedique usted un minuto ahora mismo, ahí donde está sentado a ser consciente, mientras hablo, de lo que siente su cuerpo, de lo que pasa por su mente, y de cómo es su estado emocional? ¿Qué tal ser consciente del tablero, si tiene los ojos abiertos y del color de estas paredes y del material del que están construidas? ¿Qué tal ser consciente de mi rostro y de sus reacciones a este rostro mío? Porque usted reacciona, aunque no se dé cuenta. Y probablemente esa reacción no es de usted sino la tiene porque lo condicionaron para que la tuviera. ¿Y qué tal ser consciente de algunas cosas que acabo de decir? Aunque eso no sería consciencia, porque ahora sería solamente memoria.

Sea consciente de su presencia en esta sala. Dígase: "Estoy en esta sala". Es como si estuviera fuera de usted mismo, mirándose a usted mismo. Note un sentimiento ligeramente diferente del que tendría si estuviera mirando las cosas de la sala. Más tarde preguntaremos: "¿Quién es la persona que está mirando?" Yo me miro a mí mismo. "¿Qué es yo?" "¿Qué es "mí"? Por el momento es suficiente que yo me mire a mí mismo, pero si encuentra que usted está condenado a usted mismo o se aprueba a usted mismo, no interrumpa la condenación y no detenga el juicio o la aprobación, simplemente mírela. Me estoy condenando a mí mismo; me estoy aprobando a mí mismo Simplemente mírelo y punto. ¡No trate de cambiarlo! No diga: "Ay, nos dijeron que no hiciéramos esto". Sencillamente observe lo que sucede. Como les dije antes, la observación de sí mismo significa mirar - observar lo que sucede en uno y alrededor de uno, como si le estuviera sucediendo a otra persona.


EL MIEDO ORIGEN DE LA VIOLENCIA

Algunos dicen que solamente hay dos cosas en el mundo: Dios y el miedo; el amor y el miedo son las únicas dos cosas. Solamente hay un mal en el mundo: el miedo. Solamente hay un bien en el mundo: el amor. A veces le dan otros nombres. A veces lo denominan felicidad o libertad o paz o gozo o Dios o lo que sea. Pero el rótulo realmente no importa. Y no hay un solo mal en el mundo que no se origine en el miedo. Ni uno solo.

La ignorancia y el miedo, la ignorancia causada por el miedo, de ahí viene todo el mal, de ahí viene la violencia. La persona que realmente no es violenta, la que es incapaz de la violencia, es la persona que no tiene miedo. Usted se enoja solamente cuando tiene miedo. Piense en la última vez que se enojó y busque el miedo subyacente. ¿Qué temía perder? ¿Qué temía que le quitaran? De ahí viene la ira. Piense en una persona furiosa, tal vez en alguien a quien usted teme. ¿Puede ver todo el miedo de esa persona? Tiene mucho miedo, realmente lo tiene. Está muy asustada o no estaría furiosa. En el último análisis solamente hay dos cosas, el amor y el miedo.

En este retiro me gustaría dejarlo hasta ahí, sin estructura y pasando de una cosa a la otra y regresando a ciertos temas una y otra vez, porque ésa es la forma de captar lo que estoy diciendo. Si eso no le llega la primera vez, puede llegarle la segunda, y lo que no le llega a esa persona puede llegarle a otra. Yo trato diferentes temas, pero todos son sobre lo mismo. Llámelo consciencia, llámelo amor, llámelo espiritualidad o libertad o despertar o cualquier cosa. Realmente es lo mismo.

LOS OBSTÁCULOS A LA FELICIDAD

Lo que voy a decir puede parecer un poco rebuscado. Pero es la verdad. Lo que viene pueden ser los minutos más importantes de su vida. si pudieran comprender esto, descubrirían el secreto del despertar. Serían felices para siempre. Nunca volverán a ser desdichados. Nada podría volver a lastimarlos. Lo digo en serio: nada. es como cuando se derrama pintura negra en el aire; el aire permanece sin contaminar. Usted nunca puede pintar el aire de negro. No importa qué le suceda, usted permanece incontaminado. Permanece en paz. Hay seres humanos que han logrado esto, lo que llamo ser humano. Nada de esa tontería de ser una marioneta llevado de un lado a otro, dejando que los acontecimientos y las personas le digan cómo sentirse. de manera que usted se siente así y dice que es vulnerable. ¡Ja! Eso lo llamo ser una marioneta ¿Quiere ser una marioneta? Presione un botón y está deprimido; ¿eso le gusta? Pero si se niega a identificarse con esos rótulos, cesan la mayoría de sus preocupaciones.

Mas tarde hablaremos sobre el temor a la enfermedad y a la muerte, pero generalmente usted se preocupa por lo que le va a suceder en su carrera. Un pequeño empresario, de cincuenta años está tomando cerveza en un bar en alguna parte y dice: "Bueno, miren a mis condiscípulos: ellos realmente lo lograron", i diota! ¿Qué quiere decir con "lo lograron"? Sus nombres aparecen en los periódicos, ¿eso es lograrlo? Uno es presidente en una corporación; el otro es miembro de la Corte Suprema de Justicia; el otro es esto o lo otro. Payasos, todos ellos.

¿Quién decide lo que significa tener éxito? ¡esta estúpida sociedad! ¡La principal preocupación de la sociedad es mantener enferma la sociedad! Y cuando más rápidamente comprenda esto, mejor. Están enfermos, todos. Están chiflados, están locos. Usted llegó a ser presidente del manicomio y está orgulloso de ello aunque no significa nada. Ser presidente de una corporación no tiene nada que ver con el éxito en la vida. ¡Usted tiene éxito cuando despierta! Entonces no tiene que presentarle disculpas a nadie, no tiene que explicarle nada a nadie, no le importa un comino lo que otros piensen de usted o lo que digan de usted. Usted no tiene preocupaciones; es feliz. Eso es lo que yo llamo tener éxito. Tener un buen empleo o ser famoso no tiene nada que ver con la felicidad o el éxito. ¡Nada!. Eso es totalmente ajeno. Todo lo que le preocupa realmente a él es lo que sus hijos piensen de él. Lo que sus vecinos piensen de él, lo que su esposa piense de él. Debiera haber sido famoso. Nuestra sociedad y nuestra cultura nos meten eso en la cabeza día y noche. ¡Las personas que lo logran! ¿Logran qué? Hicieron el ridículo. Porque gastaron toda su energía consiguiendo algo que no tenía valor. Están asustados y confundidos. son marionetas, como los demás. mírelos pasando por el escenario. Miren cómo se descomponen si tienen una mancha en la camisa. ¿Es eso el éxito? miren cuan asustados están ante la posibilidad de no ser reelegidos. ¿Eso es éxito? Están controlados, son manipulados. No son felices, son desgraciados. No disfrutan la vida. están constantemente tensos y ansiosos. ¿Es eso humano? ¿Y saben por qué sucede eso? Solamente por una razón: Se identificaron con algún rótulo. Identificaron el "yo" con su dinero o con su empleo o con su profesión. Ese fue el error que cometieron.

¿Han oído hablar del abogado a quien el plomero le presentó una cuenta? Le dijo al plomero:

- Mire, usted me está cobrando doscientos dólares la hora. Yo no me gano eso como abogado. El plomero le contestó:

-¡Yo tampoco me ganaba esa cantidad de dinero cuando era abogado!

Usted podría ser plomero o abogado, hombre de negocios o sacerdote, pero eso no afecta al "yo" esencial. No lo afecta. Si mañana cambio de profesión, es como cambiarme de ropa. No me toca ¿Es usted su ropa? ¿Es usted su nombre? ¿es usted su profesión? Deje de identificarse con esas cosas, ellas van y vienen.

Cuando usted comprenda esto realmente, ninguna crítica puede afectarlo. Tampoco pueden afectarlo la alabanza o la adulación. Cuando alguien le dice: "Usted es una gran persona" ¿de qué está hablando? está hablando del "mi", no está hablando del "yo". "Yo" no es ni grande ni pequeño. "Yo" no tiene éxito ni fracasa. No es ninguno de esos rótulos. Estas cosas dependen del condicionamiento de usted. Estas cosas dependen del estado de ánimo de la persona que está hablando con usted en este momento. No tiene nada que ver con el "yo". "Yo" no es ninguno de estos rótulos. "Mi" es generalmente egoísta, estúpido, infantil - un gran estúpido. De modo que cuando usted me dice: "usted es un estúpido" ¡eso lo sé desde hace años! El ego condicionado - ¿qué más podría esperar de usted? Eso lo sé desde hace años. ¿Por qué usted se identifica con él? ¡Idiota! Eso no es el "yo", eso es el "mi".

¿Quiere ser feliz? La felicidad ininterrumpida no es causada. Usted no puede hacerme feliz. Usted no es mi felicidad. Usted le dice a la persona que ha despertado: ¿Por qué está feliz? y la persona que ha despertado responde: ¿Por qué no he de estarlo?

La felicidad es nuestro estado natural. La felicidad es el estado natural de los niños, a quienes pertenece el reino hasta que son corrompidos y contaminados por la estupidez de la sociedad y la cultura. No se puede hacer nada para adquirir la felicidad, porque la felicidad no se puede adquirir. ¿Alguien sabe por qué? Porque ya la tenemos. ¿Cómo se puede adquirir lo que ya se tiene? ¿entonces por qué no tiene experiencia de ella? Porque tiene que descartar algo. Tiene que descartar las ilusiones. Para ser feliz no tiene que agregar nada; tiene que descartar algo. La vida es fácil, la vida es maravillosa. Es dura solamente para sus ilusiones, sus ambiciones, su avidez, sus deseos. ¿Sabe de dónde vienen estas cosas? De haberse identificado con toda clase de rótulos.

Tony de Mello (de internet)
CUATRO PASOS HACIA LA SABIDURÍA

Lo primero que tiene que hacer es entrar en contacto con los sentimientos negativos de los cuales no es consciente. muchas personas tienen sentimientos negativos sin saberlo. Muchas personas están deprimidas y no saben que están deprimidas. Solamente cuando entran en contacto con la alegría comprenden hasta que punto están deprimidas. No se puede tratar un cáncer que no se ha detectado. Usted no puede liberarse del gorgojo en su granja si no sabe que existe. Lo primero que necesita es tener consciencia de sus sentimientos negativos. ¿Cuales sentimientos negativos? La melancolía, por ejemplo. Usted está melancólico y triste. Usted siente que se odia a usted mismo, o se siente culpable. A usted le parece que la vida no tiene ninguna finalidad, que no tiene sentido; usted se siente herido, está nervioso y tenso. El primer paso es ponerse en contacto con esos sentimientos.

El segundo paso (éste es un programa de cuatro pasos) es comprender que el sentimiento está en usted, no en la realidad. Esto es tan evidente, pero ¿cree usted que los seres humanos lo saben? No lo saben, créanme. Tienen doctorados y son rectores de universidades, pero no han comprendido esto. En la escuela no me enseñaron a vivir. Me enseñaron todo lo demás. como dijo alguien: "Tengo una educación muy buena. Tardé años en superarla". La espiritualidad trata de eso: de desaprender. desaprender toda la basura que le enseñaron a uno.

Los sentimientos negativos están en usted, no en la realidad. entonces, deje de tratar cambiar la realidad. ¡Eso es una locura! Deje de tratar de cambiar a la otra persona. Gastamos todo nuestro tiempo y nuestras energías tratando de cambiar las circunstancias externas, tratando de cambiar a nuestro cónyuge, a nuestro jefe, a nuestros amigos, a nuestros enemigos, y a todos los demás. No necesitamos cambiar nada. Los sentimientos negativos están en usted. En la tierra no existe nadie que tenga el poder de hacerlo a usted desgraciado. En la tierra no hay ningún acontecimiento que tenga el poder de alterarlo o herirlo. Ningún acontecimiento, condición, situación o persona. Nadie le dijo esto; le dijeron lo contrario. Por eso está en el enredo en que se encuentra. Por eso está dormido. Nadie le ha dicho esto; pero es evidente. Supongamos que la lluvia acaba con un paseo campestre. ¿Quién se siente negativo? ¿la lluvia? o ¿usted? ¿Qué causa el sentimiento negativo? ¿La lluvia o su reacción? Cuando usted golpea una rodilla contra una mesa, a la mesa no le pasa nada. Está ocupada en aquello para lo cual fue hecha: para ser una mesa. El dolor está en su rodilla, no en la mesa. Los místicos tratan continuamente de decirnos que la realidad está bien. La realidad no es problemática. Los problemas sólo existen en la mente humana. Podríamos añadir: en la mente humana estúpida y dormida. La realidad no es problemática: si los seres humanos desaparecieran de este planeta, la vida continuaría, la naturaleza seguiría con toda su belleza y toda su violencia. ¿Dónde estaría el problema? No habría ningún problema. Usted creó el problema. Usted es el problema. Usted se identificó con el "mi" y ese es el problema. El sentimiento está en usted, no en la realidad.

El tercer paso: Nunca se identifique con dicho sentimiento; éste no tiene nada que ver con el "yo". No defina su ser esencial en función de ese sentimiento. No diga: "Yo estoy deprimido". si quiere decir que la depresión está ahí, eso está bien; si quiere decir que la melancolía está ahí, eso está bien. Pero no diga: Yo estoy melancólico. Usted se está definiendo en función de este sentimiento. Ésa es su ilusión: ése es su error. Hay una depresión ahí en este momento, hay sentimientos lastimados ahí en este momento, pero déjelos, déjelos solos. Eso pasará. Todo pasa, todo. Sus depresiones y emociones no tienen nada que ver con la felicidad. Son el movimiento del péndulo. Si ve emociones, prepárese para la depresión ¿Quiere su droga? Prepárese para la resaca. El péndulo se mueve de un extremo a otro.

Esto no tiene nada que ver con el "yo"; no tiene nada que ver con la felicidad. Es el "mi". Si usted recuerda esto, si se lo dice a usted mismo mil veces, si ensaya estos tres pasos mil veces, lo logrará. Es posible que no necesite hacerlo ni tres veces. No lo sé; no hay ninguna regla. Pero hágalo mil veces y hará el mayor descubrimiento de su vida. ¿Qué importan esas minas de oro en Alaska? ¿ Qué va a hacer con ese oro? si no es feliz no puede vivir. De modo que encontró oro. ¿Qué importa? Usted es un rey; usted es una princesa. Usted es libre: ya no le importa ser aceptado o rechazado, eso no importa. Los psicólogos nos dicen que es muy importante tener un sentimiento de pertenencia. ¡Paja! ¿Para qué quiere usted pertenecer a alguien? Eso ya no importa.

Un amigo me contó que hay una tribu africana en la cual la pena capital es ser condenado al ostracismo. Si a usted lo expulsaran de New York o de donde viva, usted no moriría. ¿Por qué el miembro de esa tribu africana muere? Porque participa de la común estupidez de la humanidad. Cree que no podrá vivir si no pertenece. ¿Es muy distinto de la mayoría de la gente, o no? El está convencido de que necesita pertenecer. Pero usted no necesita pertenecer a nadie o a nada o a ningún grupo. Ni siquiera necesita estar enamorado. ¿Quién le dijo que lo necesitaba? Lo que necesita es ser libre. Lo que necesita es amar. Eso es; ésa es su naturaleza. Pero lo que realmente me está diciendo es que quiere ser deseado. Quiere ser aplaudido, ser atractivo, que todos los micos corran detrás de usted. Está desperdiciando su vida. ¡DESPIERTE! Usted no necesita eso. Puede ser plenamente feliz sin eso.

La sociedad no se va alegrar de oír esto, porque usted se vuelve aterrador cuando abre los ojos y comprende. ¿Cómo controlar a una persona como usted? Usted no la necesita a ella; no se siente amenazado por su crítica; no le importa lo que piense ella o lo que diga ella. Usted cortó todas esas ataduras; ya no es una marioneta. es aterrador. "De manera que tenemos que salir de él (sentencia la sociedad); el dice la verdad; no tiene miedo; ya no es humano" ¡HUMANO! ¡miren! ¡por fin un ser humano! Escapó de su esclavitud, escapó de su prisión.

Ningún acontecimiento justifica un sentimiento negativo. No hay ninguna situación en el mundo que justifique un sentimiento negativo. Eso es lo que nuestros místicos nos han dicho hasta el cansancio. Pero nadie escucha. el sentimiento negativo está en usted. En el Bhagavad-Gita, el libro sagrado de los hindúes, el señor Krishna le dice a Arjuna: "Lánzate al ardor de la batalla y mantén tu corazón a los pies del Señor". Una frase maravillosa.

Usted no tiene que hacer nada para ser feliz. el gran Meister Eckhart dijo bellamente: "No se llega a Dios por un proceso de adición, de sumarle algo al alma, sino por proceso de sustracción". Usted no hace nada para ser libre, usted descarta algo. Entonces es libre.

El cuarto paso: ¿Cómo cambia uno las cosas? ¿cómo se cambia uno a sí mismo? hay muchas cosas que es necesario comprender aquí, o más bien, solamente una cosa puede expresarse de muchas maneras. Imagínese un paciente que va donde el médico y le dice de qué sufre. El médico le dice:

-Muy bien, yo entiendo sus síntomas. ¿sabe qué haré? ¡Le recetaré un remedio a su vecino!

El paciente responde:

- Muchas gracias, doctor, eso me hace sentir mucho mejor.

¿No es absurdo? Pero eso es lo que todos hacemos. La persona que está dormida siempre piensa que se sentirá mejor si otra persona cambia. Usted sufre porque está dormido, pero piensa: "Cómo sería de maravillosa la vida si la otra persona cambiara; cómo sería de maravillosa la vida si mi vecino cambiara, si mi esposa cambiara, si mi jefe cambiara".

Siempre queremos que otra persona cambie para podernos sentir bien. ¿Pero se ha puesto a pensar alguna vez que si su esposa cambia o si su marido cambia, eso en qué lo afecta a usted? Usted sigue siendo tan vulnerable como antes; sigue siendo tan idiota como antes; sigue estando tan dormido como antes. Usted es el que tiene que cambiar, el que tiene que tomarse el remedio. Usted insiste una y otra vez: "Me siento bien porque el mundo está bien". ¡Se equivoca! El mundo está bien porque me siento bien. eso es lo que todos los místicos dicen.

miércoles, 11 de junio de 2014

Visita a Jesús Sacramentado.


VISITA A JESÚS SACRAMENTADO


Atraído por los encantos de tu amor, Jesús Sacramentado, vengo a tu presencia para adorarte como a mi Dios y mi Padre, aquí presente; para alabarte en compañía de la Corte celestial, que tienes a tu alrededor; para darte las más rendidas gracias por los incontables beneficios que me has concedido durante mi vida, pedirte perdón por mis faltas; y, finalmente, pedir nuevos favores para mí y para el mundo entero, que en adelante vamos a necesitar. 

Protege mi vida con tu amor de Padre y concédeme a mí y a mis familiares todos, a mis amigos y a cuantos se encomiendan a mis oraciones, las gracias espirituales y materiales que necesitamos para amarte y servirte como debemos. 

Bendice al Santo Padre, a la Iglesia toda y a todos los cristianos, para que cada uno en su lugar cumplamos fielmente la voluntad del Padre, como Tú la cumpliste durante tu vida mortal. 

A las Autoridades y a los padres y madres de familia dales que sepan realizar la gran misión que tú les has encomendado, de llevar, por los caminos de la prosperidad y del bien, a sus súbditos e hijos a la Patria del Cielo. 

Haz que llegue la luz del Evangelio a todos los infieles, la gracia a todos los pecadores y, a las almas todas, la paz, el amor y el bien. 

Otorga a nuestros difuntos tu abundante misericordia y, con ella, dales el descanso del Cielo, que con tantas ansias esperan. 

Santísima Virgen María, Glorioso San José y Ángeles todos de nuestra Guarda interceded por nosotros ante Jesús Sacramentado, aquí presente, para que a nosotros y al mundo entero nos conceda las gracias y favores, que necesitamos para servirle y amarle con la mayor fidelidad, durante nuestra vida y en nuestra muerte. Y, al fin, lleguemos todos a conseguir la Corona, que el Padre nos tiene preparada en el Cielo. 
P. Lucio Sáinz. O. P.  
Montesclaros (Cantabria]

Terminaremos diciendo la oración de Santo Tomás de Aquino:

HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO
POR SANTO TOMÁS DE AQUINO
(Adoro te devote)


Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. 

A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. 
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. 
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. 
No veo las llagas como las vio Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. 
¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. 
Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. 
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. 
Amén.  

domingo, 8 de junio de 2014

La casa del odio profundo. Padre Amorth y R. Ítalo Zanini


No es Dios quien nos lanza al infierno, somos nosotros quienes vamos allí con nuestros propios pies. La misericordia de Dios es infinita. Siempre está dispuesto a acogernos con los brazos abiertos, hasta el último instante de nuestra vida

La casa del odio profundo

A sor Faustina Kowalska, la santa que recibió la visión de la imagen del Cristo de la Misericordia, Jesús le repite decenas de veces que se dé a conocer a los hombres cuán grande es su amor por ellos, su capacidad de perdonar y de acogerlos siempre y en Jesús a la misma sor Kowalska en una de sus visiones, es que no lo quieren: «Hija mía, mira mi corazón misericordioso. Las llamas de la Misericordia me queman: deseo derramarlas sobre las almas de los hombres, pero las almas no quieren creer en mi bondad». En otro pasaje, Jesús le recuerda que «cuando un alma exalta mi bondad, entonces Satanás tiembla y huye a lo profundo del infierno». Frente a Jesús el diablo tiene terror, porque queda descubierta toda su inferioridad, toda su debilidad de criatura frente a su Creador, de la cual es perfectamente consciente.

Jesús, explica Kowalska en su diario –escrito siguiendo el hilo de sus diálogos místicos con nuestro Señor-, sufre terriblemente ante el pecado y goza como el padre del hijo pródigo cuando el pecador se confía a él, aunque sea solamente a la hora de la muerte. «Los que proclamen mi gran misericordia, pecados fueran negros como la noche, cuando un pecador se vuelve hacia mi misericordia me da la gloria más grande y es un honor de mi pasión».

El siervo de Dios Juan Semeria, que no era un místico sino un gran hombre de fe, de caridad y de oración, explicaba así, a su auditorio a finales del siglo XIX, la esperanza en Dios misericordioso: «Dios es amor, Deus Charitas est. Dios ama al hombre y necesita decir esta frase apasionadamente. Nos ama y mendiga nuestro amor. Nos ama y en el momento final de la vida se presenta por última vez. El, este amante rechazado, se presenta para escuchar una palabra de arrepentimiento, que expíe una vida de rechazos».
Como recita la segunda plegaria eucarística en el texto original completo, es decir, en el canon de Hipólito, Cristo es inmolado «para derrotar el poderío de la muerte, para destrozar los lazos del demonio, pisotear el infierno, llevar la luz a los justos, poner término a su prisión y anunciarles la resurrección».

Hasta el fin Jesús está empeñado en arrebatar al triste destino del infierno incluso a quien lo rechaza, a donde busca arrastrarlo el diablo hasta el último momento. Es así como la misma santa Faustina, en el momento en que se da cuenta de las dificultades enormes que se han de superar para llevar adelante la obra que le ha sido confiada por Jesús, anota: «Ahora he comprendido que Satanás odia más que nunca a la misericordia. Esta es su mayor tormento». Luego, con renovada esperanza añade: «Pero la palabra del Señor se realizará. La palabra de Dios es viva y las dificultades no aniquilan las obras de Dios, sino que demuestran que son de Dios».

Conceptos que han sido repetidos centenares de veces en las apariciones de Medjugorje, donde la Virgen pide con frecuencia «orar por los que están bajo el poder de Satanás», porque «Satanás es fuerte y siempre está al acecho y desea destruir no sólo la vida humana, sino también la naturaleza y el planeta en que vive». Siempre en sus apariciones, la Virgen ha invitado a poner la confianza en la oración y en la entrega humilde a la misericordia divina. Son interesantes en este sentido las apariciones de 1830 en la iglesia de Rué Du Bac en París, en las cuales María no sólo entrega a la vidente la imagen de la llamada «Medalla milagrosa», sino que también invita con decisión a ir «a los pies de este altar. Aquí las gracias serán derramadas sobre todos, sobre todas las personas que las pidan con fervor, sobre los pequeños y sobre los grandes… Yo estaré con vosotros».

Por tanto, Dios nos quiere a todos en el paraíso, nos proporciona los medios para llegar a El, incluso se ofrece a sí mismo, nos ofrece a su Madre. Entonces, ¿por qué hay infierno?, ¿quién lo ha creado?
Ciertamente no ha sido Dios. Son los mismos demonios los que lo manifiestan orgullosos en los exorcismos. Esto lo escuchó el padre Cándido una vez de un demonio que no quería irse de una persona.
—«Vete de este cuerpo —le decía-, vete al infierno. Dios te ha preparado un bello y cálido hogar».
La respuesta del demonio fue desconcertante:
—«Tú no entiendes nada, no sabes nada. No fue Él quien creó el infierno. Él ni siquiera lo había pensado. Lo hemos creado nosotros, los demonios».
El diablo creó de la nada el infierno. Incluso el infierno podría no ser un lugar. Algún teólogo ha hablado de un no lugar, partiendo del concepto de que el infierno es negación de Dios. De hecho, es prácticamente imposible poder definirlo. Muchos santos han tenido visiones del infierno, pero siempre distintas entre ellas y siempre según sus capacidades intelectuales y cognoscitivas.

El Catecismo de la Iglesia católica recuerda en el n. 212 del compendio que el infierno: «Consiste en la condenación eterna de todos los que, por libre opción, mueren en pecado mortal. La pena principal del infierno está en la separación eterna de Dios, el único en el cual el hombre tiene la vida y la felicidad, para las cuales ha sido creado y a las cuales aspira». Por tanto se hace referencia a las palabras precisas de Jesús que trae Mateo 25,41: «Alejaos de mí, malditos, al fuego eterno». Inmediatamente después, en el número 213, el Catecismo explica, con el versículo 9 de la segunda Carta de Pedro: «Dios quiere que todos tengan oportunidad de arrepentirse». Sin embargo, habiendo creado plenamente libre y responsable al hombre, respeta su voluntad. «Por consiguiente, es el hombre mismo quien, con plena autonomía, se excluye voluntariamente de la comunión con Dios si, hasta el momento de su propia muerte, persiste en el pecado mortal, rechazando el amor misericordioso de Dios».

Lo que sabemos con certeza es que el infierno está poblado por los que rechazan y niegan de todas maneras el amor de Dios y su omnipotencia. Una de las preguntas a la Santísima Virgen hecha por una de las videntes de Medjugorje, Mirjana, se refería precisamente a la posibilidad de que un condenado pudiera cambiar de idea.
—Pero si un condenado se arrepintiera, ¿podría Jesús llevarlo del infierno al paraíso?
La Santísima Virgen respondió como desconsolada:
—El podría, pero son ellos los que no quieren.
No quieren porque su elección es voluntaria y definitiva. Palabras que recuerdan la parábola evangélica del rico «que se vestía de púrpura y de lino finísimo y todos los días celebraba espléndidos banquetes», quien una vez muerto y en el infierno, quería que Lázaro, también difunto pero «en el seno de Abrahán», fuera a donde sus hermanos para advertirles que si no llevaban una vida correcta estarían destinados a padecer eternamente. No dice que está arrepentido por la forma como vivió, no pregunta cuál puede ser el camino para salir de la situación en que se encuentra, quería que Lázaro bajara a llevarle un poco de agua o, por lo menos, que fuera a advertir a los de su casa para que no tuvieran el mismo final. También aquí la respuesta es de las que dejan la señal:
«Tienen la Ley y los profetas. Si no escuchan a Moisés y a los profetas tampoco se convencerán aunque un muerto resucitara».

Un concepto que Dante expresa por boca de Beatriz, con dos famosos tercetos en el quinto canto del Paraíso:
«Cristianos, sed más graves en vuestros movimientos:
no seáis como pluma que se mueve a cualquier viento,
y no creáis que cualquier agua os lava.
Tienen el Nuevo y el Antiguo Testamento,
 y el pastor de la Iglesia que los guía;
básteles esto para su salvación».

El problema es que el que quiere condenarse y busca obstinadamente este objetivo, se hace en todo semejante a Satanás. Siempre más perverso pero también más soberbio y convencido de que su opción es la más justa, aquella capaz de realizar su libertad y sentimiento de omnipotencia. Y la máxima perversidad va acampanada de un gran engaño. El que vive en el pecado es en sí mismo tan perverso que, al igual que el diablo, se engaña a sí mismo. Pero no debemos pensar cosa de un instante. En una sociedad como la nuestra, a menudo se vive de modo que la persona se acostumbra al pecado.

Lo que es pecado ya no es identificado como tal. Así se suma pecado a pecado. Mil ocasiones ofrecen excusas plausibles a nuestras faltas. La persona se vuelve cada vez más disoluta sin siquiera darse cuenta. «El pecado grave –escribe Semeria, en un pasaje de un famoso cuaresmal, que permaneció grabado en la memoria del entonces monseñor Jaime Della Chiesa, después Benedicto XV- no es y no puede ser un fenómeno imprevisto. La persona no se vuelve mala en un día. Como lentamente, paso a paso, se sube por la cuesta de la virtud, así, lentamente, paso a paso, se desciende por la pendiente del vicio». Por tanto, advirtiendo a las personas que llenaban la Basílica romana de San Lorenzo en Damas, entre las que había algunos otros prelados, la reina Margarita con su séquito, magistrados y famosos profesores de inspiración masónica de la vecina universidad La Sapienza, invitaba al ejercicio siempre más desacostumbrado del examen de conciencia: «Hermanos míos, que por un justo temor del infierno, buscáis persuadiros de que él no existe, sed francos y decidme: ¿cuántas veces y de cuántas maneras Dios os ha llamado y vosotros habéis rechazado sus invitaciones?».

Muchos santos, como por ejemplo Teresa de Ávila, han tenido terribles visiones del infierno poblado por multitudes de almas, mientras otras seguían cayendo en grupos. La descripción de santa Verónica de Giuliani es muy detallada. Lucifer, en el centro, con su mirada controla todo. Inmediatamente bajo él, Judas. Después, el clero, subdividido por categorías, en riguroso orden de importancia. En último lugar la inmensa turba de condenados. Y naturalmente, como en el paraíso, no todos son iguales. Sobre este último concepto ha jugado mucho Dante con su hipótesis sobre la pena a contrapaso, es decir, de la estrecha relación entre el tipo de pecado cometido en vida y la pena sufrida en el infierno. El gran interés de la visión de Verónica Giuliani se debe también al milagroso descubrimiento de sus escritos en veintidós mil folios por parte de un peregrino francés de 80 años, mucho tiempo después de su muerte. Antes de aquel descubrimiento nadie habría pensado que aquella mujer hubiera sido una santa. Había vivido, había tenido sus visiones místicas y las había escrito ocultamente. 

Del libro: "Más fuertes que el mal" del Padre Gabriel Amorth y el periodista Roberto Ítalo Zanini. Editorial San Pablo.